CAPITULO 15 DESESPERACIÓN Y PÉRDIDA
Fred se quedo muy, muy quieto cuando Vanessa le dijo aquello tan segura de sí misma. Ella no podía dejarlo caer, ¡simplemente no podía! Pero no cabía duda de que Vanessa cuando quería ser mala, lo era de verdad. Ese pensamiento lo hizo volver a mirar abajo, la caída sería terrible pero quizá si lograba sacar su varita mágica a tiempo, aseguraría o intentar asegurar su vida. Movió las manos en dirección a los bolsillos de sus pantalones pero una de las desventajas de ser tan alto era que no podía alcanzarlo y hasta cierto punto dudaba que la varita continuara ahí al igual que muchas de sus pertenencias porque estando boca abajo las probabilidades de que hubiesen caído eran demasiadas.
Vanessa se rio de nuevo y él volvió a mirarla y luego miro los metros que los separaban.
-No has contestado mi pregunta Fred… ¿Qué pasaría si te dejo caer?
En eso a Fred lo asalto otro pensamiento: Ella tenía una habilidad extraordinaria para fingir y quizá de eso se trataba todo porque por más que rebuscara en su mente, no existía ninguna buena razón para que Vanessa lo tirara desde lo alto de la cascada. Finalmente le respondió.
-Si me dejas caer, nunca sabrás la razón por la que subí a buscarlos –decir aquello lo hizo sonreír, sabía que por lo menos con eso podía chantajear a Vanessa para que no lo dejara caer; y funciono porque la joven al oírlo abrió mucho los ojos y la boca perdiendo por completo su postura retadora.
-Así que quieres chantajearme ¿eh?
-Me parece de lo más justo Vanessa… Ya hablando enserio, no piensas dejarme caer ¿verdad? Solo estas vengándote de la bromita que te quise hacer.
Se miraron el uno al otro por unos segundos y luego Vanessa bajó lentamente la mano con la que sostenía la varita mágica provocando que Fred casi se hiciera del baño por el escalofrió que le recorrió la espalda al imaginar lo que sucedería a continuación. Cerró los ojos con fuerza para no mirar los últimos segundos de su vida. ¿Le dolería demasiado morir? Y simplemente espero a que la pequeña fuerza que lo sostenía en el aire desapareciera y que la fuerte brisa del aire mientras cayera, le rasguñara el rostro. Le pareció un momento eterno, espero y espero y… no paso nada.
Abrió de nuevo los ojos mirando rápidamente hacia abajo para asegurarse de que continuaba suspendido en el aire y después buscó la mirada de Vanessa quien tenía ambas manos en la boca conteniendo todas sus ganar de reírse pero no aguanto más y en cuanto sus miradas se cruzaron, estalló en sonoras carcajadas.
Fred estaba de lo más confundido mientras Vanessa continuaba riéndose y agradeció no tener un espejo cerca porque de mirarse vería el reflejo de un fantasma. El pelirrojo podía apostar todas sus ganancias de Sortilegios Weasley a que ese había sido el peor susto de toda su vida.
-Síguete divirtiendo con mi sufrimiento –dijo entre dientes al ver como la muchacha no dejaba de reírse.
-La verdad es que… si… fue muy divertido –respondió Vanessa entre risitas pero pasados otros segundos se calmó. –Jamás vuelvas a meterte conmigo Fred porque juro que te devolveré la broma el doble o el triple de pesada. ¿Me has entendido o es necesario que vuelva a reiterártelo?
-Ya entendí –le respondió un poco molesto pero al mismo tiempo pensando en que sería divertido jugarle otra broma para ver quien tenía mejores ideas, si ella, o él y su hermano juntos. -¿Y por qué aun no estoy muerto?
-Porque para bajarte es necesario un contra hechizo, deberíamos estar agradecidos con mi padre. –añadió Vanessa con nostalgia.
–Bueno, sabía que no ibas a dejarme caer de todas formas –Vanessa al oírlo puso los ojos en blanco porque era claro que Fred había creído por completo aquel teatro. –Soy un chico apuesto y te caigo demasiado bien.
-Por supuesto, me agradas y eres apuesto pero no te salve exactamente por eso –le interrumpió con la voz ausente y Fred se puso serio por un momento –Pude hacerlo pero no quisiera tener una discusión con Harry por dejarte caer accidentalmente desde esta cascada y tengo demasiados problemas con tu familia como para sumarle a ello tu asesinato. Solo imagínate; cuando todos sepan que gracias a mi sigues vivo, entonces quizá dejen de fastidiarme por lo que paso con tu hermana.
-Me salvaste por conveniencia. –susurro y ella se encogió de hombros.
-Es eso o la muerte mí querido Fred.
-De acuerdo, de acuerdo, agradezco que hayas salvado mi lindo cuerpecito de convertirse en puré y no me queda de otra, ayudare a tu plan “Limpiemos el nombre de Vanessa”
-Gracias Fred, es un placer hacer negocios contigo. –dijo con una enorme sonrisa en el rostro de satisfacción y después regreso al tema original. –¿Qué haces aquí arriba, donde esta George?
-No te diré nada hasta que me bajes ¿Puedes moverme a la orilla? Se me está bajando la sangre a la cabeza.
-No puedo
-¿Cómo que no puedes? Anda, muéveme –le ordeno.
-Es que este hechizo sirve para mantenerte en el aire y en esa posición boca abajo. –pronuncio la muchacha que pareció afligida –Si utilizo el contra hechizo así como así, caerás directo al precipicio. Todo tiene una desventaja.
-¿Y luego qué? ¿Me quedare aquí colgado hasta que empiece a soltar raíces?
-Necesito pensar en una mejor manera de ayudarte y sin que vayas a golpearte la cabeza demasiado fuerte. Mientras tanto, dime qué rayos haces aquí y sin tu gemelo, lo cual me parece de lo más extraño. Ustedes no suelen separarse.
-Venia a darles una muy buena noticia.
Un hormigueo sacudió el estomago de Vanessa. La única buena noticia que podían darle en aquel sitio era que por fin habían encontrado a Mel. Fred se percató de la expresión que tomaba el rostro de la joven y asintió con la cabeza.
-Oh si, las encontramos cerca del rio. Luna tiene muy buenos gustos; el lugar donde están es muy hermoso y tu hija se está divirtiendo de lo lindo. No te vayas a enojar con Luna, ya sabe que estas histérica porque no encuentras a la niña por ninguna parte.
-¿George esta con ellas? –pregunto con ansiedad.
-No
-¡¿Por qué no?! –exclamo Vanessa cuya tranquilidad volvió a desvanecerse.
-Es que él fue a buscar a Ron y Hermione; Vanessa, ya calma tus nervios que aquí no pasa nada. Luna ni siquiera está segura de que alguien las haya seguido. ¡Melissa esta bien!
Vanessa parecía no prestarle la más mínima atención.
-Tengo una idea, voy por ellas y vuelvo pronto por ti.
-¡Ey! Ni se te ocurra dejarme aquí. –Fred estaba indignado.
-Harry no está muy lejos (o eso creo) –dijo Vanessa mirando disimuladamente hacia abajo para tratar de buscar nuevamente a Luna. –Seguramente cuando él vea que tardo demasiado vendrá a buscarme y te encontrara. No estarás solo por mucho tiempo.
-No sabes en donde están. Tardaras horas en encontrarlas sin mi ayuda. –aseguro el pelirrojo.
-Si tú tardaste media hora en dar con ellas, yo también puedo hacerlo. –le contestó.
-¡Oh mira! –exclamo Fred señalando con la mano –Creo que esos son mis hermanos y Hermione. ¿Los ves?
Vanessa con indecisión siguió con la mirada la dirección en que Fred le señalaba pero no alcanzaba a ver nada así que se vio forzada a acercarse más a la orilla. Y por fin dio con tres pequeñas figuras caminando a la orilla del rio y que desde esa altura y distancia parecían hormiguitas.
-¡Rápido Vanessa, mándales un patronus y diles que estamos aquí! –le urgió Fred.
La joven de los ojos azul zafiro asintió una sola vez, y agito la varita mágica frente a ella de la cual salió una nube plateada que se transformó en un águila. El águila velozmente descendió la cascada en picada con un vuelo elegante y audaz tenia las alas pegadas al torso pero cuando faltaba poco para llegar a la base de la cascada las extendió para sobrevolar el rio y llegar hasta donde Ron, George y Hermione estaban. El patronus los paso de largo y dando un giro majestuoso para captar su atención y posarse frente a ellos, abrió el pico:
"El imbécil de Fred quiso jugar al valiente y ahora esta colgando boca abajo al borde de la cascada. ¿Podrían darse la vuelta y ayudarnos a que no se rompa la cabeza?"
Con el entrecejo fruncido se miraron los unos a los otros mientras que el patronus se disolvía en el aire.
-¿Era el patronus de Vanessa, verdad? –pregunto Ron.
Nadie le contesto porque Hermione y George ya se habían dado la vuelta y miraban a lo alto de la cascada donde tanto Vanessa como Fred hacían señales con las manos.
George se rio con ganas al ver la posición tan graciosa que tenía su hermano gemelo.
-¿En cuánto baje Vanessa me las pagara? Seguro que ella lo tiró de la cascada y lo dejo así. –dijo Ron dándole un codazo a George para que dejara de reírse y viera la gravedad del asunto.
-Para nada hermanito. Conozco a Fred mejor que cualquiera de la familia. Desde que llegamos aquí no ha dejado de decirme que tenía ganas de ver que tan alta estaba la cascada. A mí se me hace que se dio una asomadita y luego quiso dar un chapuzón. ¿Y ya vieron a Vanessa? Parece que ella si se dio un buen baño pero no en la cascada, más bien en una piscina de lodo –concluyó y volvió a reírse.
-Estoy de acuerdo con Vanessa… Fred es un imbécil ¿pero cómo se le ocurre hacer semejante tontería si no conocemos el lugar? –pronuncio Hermione con irritación.
En eso alcanzaron a distinguir a Vanessa conjurando otro patronus pero este no descendió hasta donde ellos, sino que se perdió de vista en dirección contraria. La castaña al no ver a Harry cerca, dedujo que el patronus iba dirigido a él.
-Subirás tú a ayudarles Ron.
El pelirrojo al escuchar a su novia abrió la boca para protestar pero se trataba del pellejo de su hermano y aunque siguiera molesto con Vanessa debía cooperar. Ron comprendía a la perfección porque era mejor que él subiera en lugar de George. Los gemelos estando juntos era un caos y George subía haría lo mismo que Fred y tendrían que bajar a dos en lugar de uno. Hermione sacó la varita mágica de la que apareció su nutria plateada que recorrió el mismo camino del águila. Los tres siguieron con la vista el patronus de Hermione hasta que llegó frente a Vanessa pero lo que paso a continuación fue tan rápido que los dejó clavados en el suelo sin posibilidad de hacer otra cosa: Un rayo escarlata había golpeado a Vanessa por detrás y solo vieron como desaparecía de su vista
-¡FREEED, NOOO! –se oyó la voz de George apagando los gritos agudos y llenos de terror de su hermano gemelo que caía en picada a toda velocidad.
******
"Fred, eres un tonto inmaduro… Subirá Ron y por favor Vanessa, no compliques las cosas. "
Dijo la nutria de Hermione antes de disolverse frente a Vanessa quien al segundo siguiente no supo siquiera por donde le llego el golpe, solo sintió un terrible dolor en la espalda y todo se movió de lugar. Cayo de bruces a escasos centímetros de la temible cascada y escucho el silbido de un hechizo cerca de donde estaba.
-¡FREED, NOOO! ¡FRED! –oyó gritar a variar personas.
Todo había sido cuestión de segundos o milésimas de segundos pero mientras aquello ocurría, se sentía aturdida y desorientada y luego sintió un gran escalofrío recorriéndole el cuerpo al escuchar aquellos gritos. Levanto la vista en dirección a Fred pero el pelirrojo había desaparecido…
Se incorporo deprisa apoyándose en las palmas de sus manos y alejándose lo más que pudo de la cascada, después volteo detrás de ella buscando la causa de su caída con la varita en mano pero sin ver nada. Los gritos se siguieron escuchando a lo lejos, al pie de la cascada y sin importarle lo que pudiera ocurrir, gateo deprisa hasta el borde que tanto había evitado. La imagen que vio la dejo horrorizada.
Fred estaba muerto.
El cuerpo no había llegado al fondo. Estaba tendido sobre una piedra en una posición extraña y para nada humana. La sangre le cubría la mitad del rostro y su cabello estaba más rojo de lo habitual. El agua de la cascada lo salpicaba sobre todo de la cintura hacia abajo pero ni por eso la sangre cedía. Tenía su boca abierta al igual que sus ojos, los cuales habían perdido la alegría a la que todos estaban acostumbrados y ahora estaban vacios, ausentes.
Dos de las tres personas que estaban abajo corrían desesperadas por el espacio que los separaba de Fred sin dejar de pronunciar su nombre. Hermione se había quedado como de piedra y mirando a Vanessa tratando de encontrar una explicación a ese ¿accidente? Y la chica de los ojos azul zafiro agito la cabeza negativamente esperando que Hermione entendiera que eso no había sido su culpa.
Se oyó el ruido de hojas crujiendo y ramas moverse cerca del mismo sitio por el que Fred había aparecido al otro lado de la corriente y Vanessa sujetó fuertemente la varita mágica preparada para recibir cualquier ataque.
-Oh no, por favor no. –Hecha una bala salió Ginny Weasley quien susurraba cosas ininteligibles y dirigiéndose al borde sin ver a Vanessa como si no se hubiera percatado de su presencia. La pelirroja soltó un gritito ahogado al mirar abajo y encontrarse con la misma imagen que Vanessa había visto. -¡Oh no, Fred no! –sollozó
-¿Ginny?… -susurro Vanessa cuya mente empezó a atar los cabos sueltos. –Tu… ¡Fuiste tú! –y la señalo acusadoramente con la varita.
La pelirroja por fin la miro y con las mejillas empapadas de lágrimas meneo la cabeza de lado a lado.
-No… ¡No!
-¡ESTUPIDA, MATASTE A TU PROPIO HERMANO! –rugió Vanessa poniéndose rápidamente en pie con un nudo en la garganta que contenía mucho más que unas simples ganas de llorar.
-¡Ginny, ¿Qué hiciste?! –se oyó a lo lejos casi como un silbido otra voz enfurecida.
-¡Yo no fui! –se defendió la pelirroja mirando por encima del hombro de Vanessa –¡Walter! ¡Sal de ahí, les dije que no atacaran a nadie hasta que diera una señal!
Vanessa frunció el ceño, confundida. Ladeó ligeramente el rostro para ver detrás de ella lo cual fue bueno porque alcanzo a esquivar un hechizo que iba nuevamente hacia su espalda. Y en su cabeza resonó la frase: Les dije que no atacaran a nadie hasta que diera una señal. ¡Ginny planeaba atacarlos! Mejor dicho, planeaba atacarla a ella ¿Qué otra cosa podía pensar? Pero claro, no lo había hecho porque Fred estaba ahí. Sin embargo algo había salido muy, muy mal ¿Quién rayos era Walter?
-Nos aburrió tu tonto jueguito Ginny, queríamos un poco de acción –siseo una voz entre los árboles.
La joven de cabellos negros mantuvo su posición defensiva mientras que dos figuras vestidas de negro salían de su escondite. Se trataba de un hombre y una mujer poco mayores que ella. El hombre era rubio y mucho más alto que la mujer cuyo cabello castaño claro estaba cuidadosamente acomodado en un moño. Eran pareja, podía notarse por la forma en que sus brazos estaban entrelazados aunque las manos libres no dejaban de apuntar una a Vanessa y la otra a Ginny.
-¡Al que tiraron era mi hermano! –chillo la pelirroja.
-¿Ah, sí? ¡Ups, lo sentimos mucho corazón! –dijo la mujer en una falsa disculpa –Tu dijiste que había que atacar a quien estuviera aquí. Y eso hicimos. Aunque… -se interrumpió al ver a Vanessa quien la observaba detenidamente al rostro como tratando de descifrar algo.
-Yo a usted la conozco –dijo la joven escudriñando a la mujer castaña y rebuscando en su mente para encontrar el porqué le fuera su rostro tan familiar. –Estoy segura de que la he visto en alguna parte.
La mujer respingo sorprendida ante la declaración, después miró con complicidad al hombre llamado Walter.
-No jovencita, dudo que usted y nosotros alguna vez nos hayamos visto –respondió el hombre quien miró de soslayo a Ginny y acto seguido, ambos desaparecieron.
-¿Quiénes eran ellos? –quiso saber Vanessa. Ginny abrió la boca como si fuera a contestar pero no dijo nada. -¿Qué pasa Ginny? ¿Es que aparte de asesina te has vuelto muda?
-¡Yo no mate a mi hermano! –grito la pelirroja cuyas lagrimas seguían brotando silenciosamente.
-No directamente pero fue tu culpa –asevero Vanessa llena de odio –Te dije que tuvieras cuidado con lo que hacías. Te dije que era estúpido meterte conmigo porque hasta ahora nadie me ha vencido. –se detuvo y medito en lo que acababa de decir. Seguía viva, tenía a Harry y una hermosa hija. “No, no me han vencido” se dijo a sí misma y continuó –Eres una inmadura… ¿Querías dañarme no es así? ¡Pues mira! –y señalo en la dirección en la que Fred seguía tumbado mientras que Ron y George entre sollozos de impotencia intentaban recuperar el cuerpo de su hermano. -¡Mira lo que has hecho!
Ginny cerró los ojos y agito frenéticamente la cabeza de lado a lado.
-¡Fue un accidente!
-No fue un accidente y lo sabes. ¿Qué les dirás a tus hermanos? ¿Y a tus padres? ¡Lo mataste, lo mataste lo mataste!
-¡CALLATE! –rugió la pelirroja y le lanzó un hechizo a Vanessa que la hizo caer de espaldas en la hierba mojada.
-¡¿Vanessa?! –se oyó el llamado de Harry a lo lejos y cuando la joven de ojos azules levanto la cabeza para devolverle el hechizo a la pelirroja, ella también había desaparecido al igual que la pareja.
-¡COBARDE! –gritó al aire esperando que Ginny aun siguiera escondida por ahí y la escuchara. Se puso de pie aun con la varita en mano rebuscando con la mirada para asegurarse de que no había nadie más cerca de ahí cuando Harry apareció.
El ojiverde caminaba cojeando ligeramente y llevaba cabello mas alborotado de lo habitual; le sonrió a la muchacha pero ella hizo una mueca tratando de devolverle la sonrisa pero no lo logro porque no había ninguna buena razón para hacerlo. Harry no paso por desapercibido aquella mueca, la conocía muy bien y sabia que algo malo ocurria aunque no era nada relacionado con Mel porque en el patronus que le había mandado decía que ya la había encontrado Fred.
Harry frunció el ceño, la vio a ella y luego miró en todas las direcciones buscando al hermano de su mejor amigo.
-Ya venía en camino cuando apareció tu patronus, ¿Dónde está…?
-¡Ay Harry! –se lamento interrumpiendo su frase. Harry se inquieto. -¡Lo mataron Harry, por culpa de Ginny lo mataron!
El ojiverde no tuvo tiempo de asimilar lo que Vanessa le estaba diciendo porque se oyó un estallido y las exclamaciones de varias personas al pie de la cascada… ¿Varias personas?
Vanessa se acerco nuevamente al borde con Harry caminando detrás de ella para que pudieran observar lo que sucedía: Ron y George ya habían bajado el cuerpo de Fred y se encontraba tendido a un lado del rio solo que ellos y Hermione corrían en dirección contraria con las varitas empuñadas para enfrentarse a un grupo de magos y brujas que habían aparecido de la nada lanzando hechizos y maldiciones como si se tratara de un juego. Una bruja de estatura pequeña había sido la responsable del estallido, ya que había hecho caer un árbol para que les sirviera de puente mientras que los demás se esparcían a ambos lados del rio unos para acorralar a sus amigos y otros para seguirse divirtiendo con lo que encontraban a su paso.
-¿Qué está pasando? No lo entiendo.
-Maldita seas Ginny Weasley –dijo Vanessa entre dientes antes de dirigirse a Harry. –Son muchos como para que podamos luchar contra ellos. Debemos bajar, encontrar a Luna y Mel y luego, largarnos lo más deprisa que podamos.
Tomó la mano de Harry y se concentro en las tres figuras que más le importaban para aparecerse donde ellas. La desaparición conjunta como las veces anteriores era una sensación de lo más desagradable pero su objetivo se logró. Aparecieron de espaldas a sus amigos y lo primero que se oyó fue la voz de Hermione preguntando desesperada lo mismo que Harry: ¡¿Qué está pasando?!
-Tenemos que irnos –exclamo Vanessa petrificando a uno de los magos.
Todo era muy extraño ahora que veía de cerca a sus atacantes. Era una actividad de lo más inusual. Esos magos y brujas eran jóvenes parecían de quince o dieciséis años, uno que otro más grande pero ninguno sobrepasaba su propia edad. Era obvio que existía un líder, en todos los grupos existía uno pero por más que lo buscaba no lo encontró por ningún lado. Tampoco vio a la pareja que había provocado la muerte de Fred y mucho menos vio a Ginny.
Los cinco formaron un círculo perfecto a manera de protegerse las espaldas y poder repeler de mejor forma los hechizos de los magos y de cualquier cosa que les arrojaran como el caso de una bruja que considero divertido arrojar al rio la piedra más grande que encontró y que termino salpicándolos a todos.
-¡¿Qué quieren?! –exigió Ron quien de soslayo miró a donde se encontraba el cuerpo de su hermano para asegurarse de que nadie se le acercara.
En respuesta solo obtuvo risas.
-Hermione –susurró Vanessa entre dientes para que solo ella la escuchara. La castaña ladeo ligeramente el rostro en su dirección y ambas conjuraron un escudo protector por las maldiciones que iban directo a ellas. –No vamos a ganarles. Váyanse. Harry está un poco herido y tienen que sacar a… a Fred de aquí. –Hermione asintió y vocifero un aturdidor que dio de lleno en el pecho de uno de sus nuevos enemigos que cayó en el rio. –Vayan a mi casa y dile a George que te cambie el lugar. Él es el único que sabe donde están Luna y mi bebe. Necesito que me lleve hasta ellas… ¡Desmaius!... Necesito tener a Mel en mis brazos y llevarla a casa.
La castaña asintió de nuevo y luego se volteo para murmurarle a George lo que quería. Hicieron un movimiento rápido y se cambiaron de sitio.
-Harry, sujétate de Ron, vamos a desaparecernos. Yo ya tome la mano de George, con eso basta –mintió Vanessa.
-De acuerdo –acepto Harry que estaba demasiado absorto en la pelea como para reconocer la mentira aunque para ese entonces la castaña ya le había dicho lo mismo a su novio así que cuando extendió la mano buscando la de Ron la tomó de inmediato.
-¡Ahora! –exclamo la joven de los ojos azul zafiro y los tres desaparecieron de ahí aunque volvieron a aparecer a lado de Fred solo los segundos suficientes para tocarlo y volver a desaparecer. Vanessa esperaba que Harry se percatara de su ausencia hasta que llegaran a su destino final y esperaba también que sus amigos tuvieran la suficiente fuerza y determinación para mantenerlo en la casa y no volviera a buscarla. -¿Qué esperas George? –volvió a exclamar desesperada y moviendo sus manos entrelazadas mientras que los magos aun confundidos por la desaparición de los otros, se acercaban mas y mas a ellos.
Cuando abrió los ojos nuevamente el panorama era un poco distinto a como había sido en los últimos minutos. Era un lugar iluminado, silencioso y como Fred había dicho, estaba muy hermoso. Había un pequeño estanque rodeado con piedras grises y lisas con tanta perfección que parecía que una persona había creado aquel espacio. El pasto era muy verde al igual que los arbustos y árboles alrededor del estanque pero dejó de admirar el paisaje cuando vio a la joven de cabello rubio platinado y largo hasta la cintura dándole la espalda cerca de un árbol como si tratara de esconderse.
-¡LUNA! –le grito fuertemente a pesar de que se encontraba a escasos metros de ella.
Avanzo con paso decidido asustada de no ver aunque fuera una manita o el cabello negro de Mel pero después se paró en seco y retrocedió cuando la figura volteo a verla y se dio cuenta de que no era Luna Lovegood.
Aquella mujer tenía el color de cabello igual que Luna (rubio platino y largo hasta la cintura), pero Vanessa por la emoción no se percató de que lo llevaba completamente lacio y cortado en capas de forma que la primera le llegaba a la altura de un rostro blanco como la tiza, la segunda a mitad de la espalda y la tercera hasta la cintura; sin embargo, eso no era lo que la había obligado a retroceder… Sus ojos eran tan negros que no podía distinguirse el iris del resto de sus ojos que también estaban fuertemente delineados en color negro lo cual contrastaba completamente con color del cabello y cara. La mujer tenía dibujada una media sonrisa y se había quedado tan quieta que podría hacerse pasar por una muñeca de porcelana.
-¿Quién eres? –pregunto Vanessa con cautela preguntándose a su vez cuantas veces había hecho la misma pregunta en toda la tarde. Trato de sostenerle la mirada pero no pudo porque una sensación de miedo la estremeció y le temblaron las manos. No supo si el miedo que sentía era por esa joven o era el miedo de que las personas que debían estar ahí no estuvieran. Buscó la mirada de George para preguntarle si ese era el lugar exacto pero el pelirrojo se encontraba muy ocupado escudriñando cada rincón visible.
-Deberían estar aquí. –dijo él para sus adentros.
Vanessa se preocupo aun más, tenía frente a ella a una completa extraña que continuaba sin responder a su pregunta y estaba más que desesperada de no saber dónde estaba su pequeña hija. ¿Es que con todo lo que había vivido ese día no era suficiente? Deseaba echarse a correr por aquel prado y gritar a todo pulmón el nombre de su hija hasta que apareciera ¿pero sería seguro?
-¡Te pregunte quién eres! ¡Contesta!
-Shh… No deberías gritar –respondió la mujer con voz tranquila y suave –Vas a espantarlas y a esa nena yo la vi primero. –De nuevo el escalofrío le recorrió la espalda a Vanessa y sus ojos se abrieron como platos
-¡Mami, mami, MAMII! –se oyó el canturreo detrás de Vanessa acompañado de mas grititos apagados como si alguien le estuviera poniendo la mano en la boca para que no gritara.
El impulso la domino y corrió al lugar donde procedía la voz sin darse cuenta de que la rubia la había perseguido pero fue una suerte que George se encontrara ahí porque la amenazo con la varita para que no se moviera del lugar donde se encontraba. La muchacha entorno los ojos ante la oposición y estiro el cuello para poder seguir con la mirada a Vane quien corrió y corrió poniendo mucha atención de donde procedía la débil voz de su hija y se sintió aliviada cuando vio a Luna sentada detrás de un gran árbol abrazando a Mel quien estaba sentada en sus piernas sin dejar de moverse para zafarse de ella. La mirada de Vanessa solo se cruzo por un instante con la de Luna pero la rubia entendió aquella mirada de reproche.
-¡Oh mi amor aquí estas! –sollozo Vanessa extendiendo los brazos y Luna dejo a la pequeña saltar a los brazos de su madre. –Me tenias tan preocupada… no volveré a separarme de ti… nunca, nunca… -dijo abrazándola y llenándola de besos.
-Yo solo quería darle un paseo. No imagine que pasaría nada de esto. Lo siento –se disculpo Luna. Vanessa inspiro hondo recordando la petición que le había hecho Fred y respondió sin alterarse:
-Mi hija está bien y es todo lo que me importa, aunque tendrás que darme una explicación más tarde.
-¿Es tu hija? –pregunto nuevamente la voz que según Vanessa había dejado muy atrás y por instinto nuevamente avanzo hacia atrás atrayendo mas a Mel contra su cuerpo.
-Lo siento, no pude detenerla –jadeo George apuntando de nuevo a esa rubia.
-¿Quién eres y que quieres de nosotros?
-Me llamo Rebeca Bessat pero de ti no quiero nada –le contesto de manera ausente pero manteniendo una sonrisa sin despegar la mirada del diminuto rostro de Mel –pero veo en esta niña mucho potencial… Ven conmigo ¿sí? –y extendió los brazos a la niña para que se dejara abrazar. Melissa dudo y cuando iba a extender una de sus manitas su mamá se lo impidió.
-No te acerques a mi bebe. –le exigió pero Bessat fingió no escucharla.
-¿Cómo te llamas princesa?
-No… -quiso prohibir Vanessa a su pequeña pero le había enseñado a contestar cualquier cosa que le preguntaran así que la niña respondió rápido y fuerte.
-Mel.
-¿Mel? Melissa ¿verdad? Un bonito nombre, nunca lo olvidare. –y la sonrisa de Bessat se ensancho mas como si pensara en una maldad y por fin volteo a ver a la chica de los ojos azul zafiro –Tú eres Vanessa ¿no es así? Nos conocemos, mejor dicho, yo te conozco pero dudo que tú me conozcas a mí aunque eso ya no importa –la boca de Vane se entreabrió por la sorpresa y Rebeca se encogió de hombros. –Teníamos magníficos planes para ti esta tarde en… ¿tu casa?, sin embargo, esta jovencita nos ayudo al venir aquí, a un espacio libre que es nuestra especialidad. Weasley planeo una emboscada perfecta para ti. Pero hiciste trampa, no tenias que venir acompañada y todo indica que burlaron a mis… pequeños amigos. Eso no es divertido.
-¿Usted mando a esos chiquillos contra nosotros? –pregunto George con enojo.
Rebeca no contesto pero George y Vanessa, conocían la respuesta.
-Quiero ir con papi. –suplico Mel.
-¿Por qué ir con tu papá? Mejor ven conmigo…. –dijo la mujer rubia con entusiasmo y viendo como Melissa se puso a jugar con los colgantes en forma de corazón que pendían de su cuello. -¿El collar? ¿Cómo es que tú posees ese collar? ¡YO LO QUIERO, DAMELO! –grito de repente la mujer que adquirió el aspecto de una verdadera loca y se abalanzó sobre Vanessa y antes de tocarla salió despedida hacia atrás cuando Luna le lanzo un aturdidor.
-¡Vámonos, vámonos ya! –grito Vanessa no sin antes lanzarle otro hechizo cuando intento levantarse.
Todos se tomaron de las manos y reaparecieron en la puerta de la casa de Vanessa a la cual entraron como torbellinos para evitar que algún curioso los viera. Harry quien ya se había cambiado la camisa por algo mas ligero, los estaba esperando y al ver a su pequeña corrió a abrazarlas a madre e hija relajando un poco el rostro de todas las preocupaciones que lo habían agobiado
-¿Por qué están tristes? –pregunto Luna inocentemente al ver los rostros llorosos de toda la familia Weasley que estaba reunida en la sala acompañados de algunos otros que seguían en su hogar.
La señora Weasley al escucharla empezó a sollozar escondiendo el rostro entre sus manos y Hermione fue la que respondió a la pregunta de la rubia explicándole también un poco de lo que había visto.
Alguien para ese entonces había colocado a Fred sobre uno de los sofás y le había limpiado el exceso de sangre pero todos sabían que no quedaba nada más que hacer por aquel simpático pelirrojo y Vanessa se sintió verdaderamente mal al ver aquella escena porque aquel día según sus planes, todo tenía que ser perfecto aunque al final había terminado en un completo desastre.
-Señora Weasley, señor Weasley, yo… lo siento mucho. En parte lo que le paso fue mi culpa. Lo siento.
-Esta vez no fue tu culpa Vanessa –se apresuro a contestar Ron lo que le sorprendió bastante pues esperaba que el fuera el primero en señalarla culpable. –Aunque me duela en el alma, fue Ginny, nosotros la vimos. No sé cómo fue capaz de hacernos esto… -y empezó a derramar lágrimas.
-La verdad es Ron, que quien tenía que morir esta tarde era yo y no tu hermano. Ginny me quiere a mí y yo los involucre a todos ustedes en nuestros problemas.
Y sin decir nada más se dio media vuelta dejando a Mel en los brazos de Harry, subió y se encerró en su habitación. Lo primero que vio al entrar fue el gran espejo que horas antes le había dado un bello reflejo y que ahora estaba arruinado. Se recargo en la puerta y se puso a llorar en silencio pensando en las personas que habían muerto por su culpa: primero Snape y ahora Fred. ¿Quién era el siguiente? ¿Otro de los Weasley? ¿La pareja Lupin? ¿Harry? ¿Mel?
Ahogo un gritito de frustración porque muy en el fondo, sabia que todo lo que había vivido desde su regreso, no debería pasar como hasta entonces. Era como si algo estuviera fuera de lugar, como si ella misma estuviera fuera de lugar. “Tú no deberías estar aquí. Tu deberías estar muerta” le dijo su subconciente.
-Ábreme Vanessa –dijo Harry al otro lado de la puerta. –Ya no llores, todo va a estar bien. Nosotros estaremos bien.
Ella reflexiono en eso último que había dicho Harry: Ginny seguía a fuera tratando de vengarse por arruinarle la vida color de rosa que tanto había soñado junto al ojiverde. No dejaba de darle vueltas a la cabeza la pareja causante de la muerte de Fred porque estaba segura de haberlos visto en otra parte pero por más que intentaba recordar no podía ubicarlos. Esa tal Rebeca Bessat había mirado con extrema adoración a lo que más quería en el mundo y no conforme con eso, parecía saber de lo valioso que era el collar que colgaba del cuello de Mel.
-No Harry… nunca estaremos bien. –le respondió entrecortadamente.
******
El día siguiente fue muy duro para la familia Weasley. Nunca les sería fácil aceptar la muerte de Fred pero tenían que decirle adiós. Fue un funeral sencillo pero lleno de emoción en el patio trasero de la Madriguera aunque los presentes no dejaron de sentirse inquietos después de que Harry y Vanessa les terminaron de contar todo lo que había pasado el día anterior. Estaban preocupados de que “los nuevos amigos de Ginny” hicieran su aparición y arruinaran la tranquilidad que merecía el funeral de Fred. Sin embargo, todo transcurrió con calma. La familia Potter estuvo con ellos toda la mañana y tarde pero después de un largo rato se marcharon a casa para descansar.
Harry y Vanessa luego de arropar a Mel se metieron a la cama sin decirse una sola palabra, estaban agotados y no habían dormido nada el día anterior. Vanessa cayó en un sueño profundo al instante de recostarse pero Harry no pudo pegar el ojo a pesar de que deseaba dormir con todas sus fuerzas. Se movió de un lado al otro de la cama tratando de buscar la posición correcta para dormir pero simplemente no lo logró.
En mitad de la madrugada decidió levantarse e ir a buscar un vaso de agua y también para ponerse a pensar un poco en cómo debería conducir su vida y la de su familia para mantenerlas a salvo. Se quedo en la cocina por un largo rato con la mirada fija en el paisaje nocturno que se apreciaba desde una ventana pero salió de su ensimismamiento cuando una sombra familiar cruzo frente a su casa. De su bolsillo saco la varita mágica que no soltaba ni para dormir y se acerco a la puerta.
Pequeñas piedritas empezaron a golpear la ventana de la sala tratando de llamar la atención y frunció el ceño confundido de aquel llamado, así que abrió y salió a la oscuridad de la noche.
-¿Qué haces aquí Ginny? –preguntó en voz baja con un tono de irritación.
-Tenemos que hablar Harry.
-Después de lo que paso ayer, no tenemos nada de qué hablar. –le contesto secamente.
-Por favor, es importante. –le suplico la pelirroja.
-Bueno, ¿Qué es lo que quieres?
-Aquí no Harry –la pelirroja miro en ambas direcciones y añadió –¿Podemos ir a otra parte? –el ojiverde entrecerró los ojos y dudo de aquella petición. –No pienso hacerte nada, no es ninguna trampa. Solo quiero hablar.
Harry suspiro, después se dio media vuelta y entro nuevamente a la casa. Ginny supuso que esa era una negativa y echo a andar por la solitaria calle pero Harry volvió con una capa de viaje encima para cubrir un poco el pijama que llevaba puesto.
-No sé porque te hago caso, no mereces mi atención en absoluto con todo lo que has hecho.
Ella agacho la cabeza y no dijo palabra alguna.
-¿A dónde quieres que vayamos? –pregunto el ojiverde con curiosidad al ver que Ginny empezaba a caminar por la acera.
-Primero a un lugar seguro para desaparecer. Sígueme.
Y siguieron caminando en silencio sin que ninguno de los dos se percatara del par de ojos azul zafiro que los observaban desde el interior de la casa.
domingo, 17 de mayo de 2009
CAPITULO 15 DESESPERACIÓN Y PÉRDIDA
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sandy yalek
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6:38:00 p. m.
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domingo, 3 de mayo de 2009
Los Galardones de Potterfics
Lo que leeran a continuacion es un fragmento de algo que con idea de Cassie (Cassandra_Lovengood) escribi a manera de fic y que me hubiera gustado se publicase en Potterfics pero Elizabeth_Snape (mi jefa xD) no me dejó porque ella lo consideraba como spam, asi que lo coloco aca donde no pueden prohibirme nada ^_^
Solo fue un fragmento y luego no lo termine porque Eli me quito la inspiracion y las ganas, espero que les guste y bueno, tambien les dejo la lista de las historias ganadoras.
GALARDONES POTTERFICS, UN LUSTRO 2009
El día que todos habían estado esperando por fin había llegado. Los usuarios poco a poco iban arribando al lugar donde se llevaría a cabo la entrega de los Galardones de Potterfics. Por la alfombra roja desfilaban los escritores de esta gran página mientras que algunos de los reporteros de Harrylatino les tomaban fotografías para El Quisquilloso y los cuestionaban acerca de su experiencia por encontrarse en ese sitio.
Algunos lectores y fans no dejaban de gritar el nombre de su autor e historia favorita esperando el momento oportuno en el que dicho escritor se acercara para proporcionar un autógrafo o bien, que por la emoción desbordada revelaran secretos o spoilers de sus historias.
La elegancia fue algo que también se hizo presente. Las damas portaban vestidos de gala y los hombres trajes de etiqueta para la ocasión, aunque uno que otro despistado iba vestido de forma casual porque a ellos solo les importaba conocer a los ganadores.
El auditorio se llenó rápidamente por todos los usuarios de Potterfics y para facilitar la premiación, los nominados fueron acomodados lo más cerca del escenario.
Los pasillos resonaron en aplausos cuando Vito, acompañado por Cronista y Buenamor aparecieron entre el público; saludaron a la comunidad y ocuparon sus respectivos asientos.
Las luces se apagaron y los murmullos incrementaron porque eso significaba que el evento daría inicio. Todos estaban ansiosos por conocer a los ganadores.
Se escucho el rechinido del telón al levantarse y los reflectores se encendieron de repente dejando ver en una esquina del escenario, un estrado con el emblema de Potterfics y un poco más al centro a los siete Moderadores encargados de la pagina: Anashaki, Samith, Pecosa, Sandy Yalek, Hermione_de_Weasley, Lord_Chris y Elizabeth_Snape quienes en ese mismo orden dijeron las siguientes frases.
-El momento ha llegado…
-Después de cinco años, HA Fanfiction, FanAutores y ahora Potterfics…
-Les da la bienvenida a este evento…
-Donde se premiara a lo mejor de un lustro…
-Sin olvidar que el único jurado fueron ustedes los usuarios…
-Nueve categorías y más de cien nominaciones compiten el día de hoy…
-Así pues que comiencen los Galardones Potterfics, Un lustro 2009 –concluyo Elizabeth_Snape sacando su varita mágica y haciendo aparecer chispas de colores en el techo.
Todos aplaudieron y esperaron a que iniciara la premiación mientras que Pecosa, Hermione_de_Weasley y Sandy Yalek se incorporaban entre los nominados. Ellas apesar de ser parte del equipo de moderadores, estaban a la espectativa porque desconocian por completo el resultado de los votos...
******
Mejor historia de Acción:
Primer lugar :
James Vs Harry por crisy_weasley
Segundo lugar:
Por venganza o por deseo por Makoto Black
Tercer lugar:
Memorias Perdidas por sandy yalek
Mejor historia de Misterio
Primer lugar:
Memorias Perdidas por sandy yalek
Segundo lugar:
Radio-Clandestina(reloaded) por quetuvestidovuela
Tercer lugar:
Memorias Perdidas II por sandy yalek
Mejor historia de Romance
Primer lugar:
El secreto de Lily Evans por F_J_Slytherin
Segundo lugar:
Entre el presente y el pasado ... por karela
Tercer lugar:
Tiempos de Gloria por Chefi
Aprendiendo a quererte por raiju
antes del niño que vivio por robin_dumbledore
Mejor historia de Aventura
Primer lugar:
Bajo las alas del fenix por Makoto Black
Segundo lugar:
El cambio de Hermione por Hermione_de_Weasley
Por venganza o por deseo? por Makoto Black
Tercer lugar:
El comienzo de la tercera era de oscuridad por Heero Ainur Yuy Inou
Mejor historia de Suspenso
Primer lugar:
Memorias Perdidas por sandy yalek
Segundo lugar:
En pie de Guerra por F_J_Slytherin
Inesperados compañeros de cama por Roma
Tercer lugar:
Ay de mi!! por sucy weasley
Mejor historia de Comedia
Primer lugar:
El diario intimo de Lord Voldemort por Hanajash
Segundo lugar:
Howgarts en el chat por Makoto Black
Tercer lugar:
Las mujeres se rebelan por F_J_Slytherin
Mejor historia de Drama
Primer lugar:
James vs Harry por crisy_weasley
Segundo lugar:
Verde Esmeralda por F_J_Slytherin
Tercer lugar:
Por favor, recuerda que te amo por lengua de caramelo
Mejor historia original
Primer lugar:
Mi muerte por F_J_Slytherin
Segundo lugar:
Hare como que te creo por brujaloka
Tercer lugar:
¿Que demonios...? por Ruisa
Música muggle por Makoto Black
Mejor historia de Mundo Fantastico
Primer lugar:
Nikki cullen por hannah montana
Segundo lugar:
El diario de Alice Cullen por pao_freddie
Tercer lugar:
Mi Anochecer por renesmee_ccullen
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Muchisimas, muchsimas gracias a los que nominaron y votaron por mis historias. Gracias por considerarla una de las mejores en esas categorias. Me hacen muy feliz y con ese reconocimiento me siento en la obligacion de seguir escribiendo una historia de calidad *lloro de la emocion* xD
Gracias!!!!
Publicado por
sandy yalek
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2:26:00 p. m.
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martes, 28 de abril de 2009
Podcast #2 Memorias Perdidas
Vuelvo yo con mi locura de Podcast ahora hablando un poco de Memorias Perdidas y digo un poco porque hablar de todo resulta casi imposible. Un par de curiosidades, un poco de como se me ocurrio la historia, en fin, un poco de todos.
A quienes lo lleguen a escuchar les agradeceria mucho un comentario para saber quien oye mis locuras xD Un beso, los quiero
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Publicado por
sandy yalek
en
8:08:00 p. m.
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CAPITULO 14 UN FUTURO… ¿PERFECTO?
CAPITULO 14 UN FUTURO… ¿PERFECTO?
El tiempo pasaba más deprisa de lo que Harry podía imaginar y al menos hasta ese entonces, todo había transcurrido con una tranquilidad casi perfecta.
Ginny literalmente había desaparecido al menos para él porque se había enterado de que por lo menos una vez cada dos meses, la chica enviaba una carta a su familia para informarles que se encontraba bien y que nadie se preocupara por ella. Leer esas cartas mantenían a los señores Weasley un poco tranquilos pero lo que les inquietaba era no saber donde podían localizarla porque cada que devolvían la lechuza pidiendo respuestas, nunca las obtuvieron.
Pasaron cerca de seis meses en que los Weasley no quisieron dirigirles la palabra ni a él ni a Vanessa en cuanto se enteraron de la contraparte por la cual Ginny estaba tan enfadada pero luego de tener otra larguísima charla con ellos y Hermione, estos no les guardaron rencor de que Ginny se marchara aunque Ron se mostraba receloso con Harry y muy de vez en cuanto le lanzaba indirectas a las cuales Harry contestaba “Le pedí que fuéramos amigos, tu hermana se fue porque quiso, yo no la corrí” acallando las quejas de Ron por completo; sin embargo, la relación del pelirrojo con Vanessa era simplemente por pura cortesía, si se decían un “Hola” ya era pedir demasiado.
Harry se fue a vivir a la pequeña casa de Vanessa y como solo eran tres, se acomodaron bastante bien. Así que Ron y Hermione se quedaron viviendo solos en el número doce de Grimmauld Place hasta que al final y ya que las cosas se habían calmado un poco, el ojiverde termino por regalársela a la feliz pareja ya que a él la mayoría de las veces le traía malos recuerdos.
******
Era ya el 31 de julio, aproximadamente año y medio después del regreso de Vanessa. Ese día se llevarían a cabo tres celebraciones muy importantes: El cumpleaños de Harry, el cumpleaños número tres de Melissa y por fin, la boda de Harry Potter con Vanessa Prince quienes más que volver a casarse, solo renovarían sus votos pero con los apellidos correctos.
La casa de Vanessa estaba abarrotada de gente entre la que se encontraba el pequeño gran círculo social del trió además de algunos cuantos compañeros del trabajo de Harry. Todos esperaban a que los novios estuvieran listos. Por la chimenea apareció Harry quien a falta de espacio se había ido a cambiar al número doce de Grimmauld Place. Ron y Hermione continuaban allá porque la castaña aun no decidía cómo peinarse para la boda.
-¡Ey Tonks! –gritó el muchacho al verla salir de la cocina. Su cabello rosado era bastante fácil de reconocer –¿Ya esta lista Vanessa?
-No Harry, no seas impaciente, solo espera un par de minutos mas –respondió la metamorfomaga subiendo rápidamente las escaleras.
Ella entró en la habitación donde Vanessa intentaba ponerse un vestido en color marfil con mangas y holgado en la parte de abajo. Luna Lovegood por su parte, estaba poniéndole a Mel un pequeño vestido en un rosa pastel para después ayudarle a girar sobre sí misma para ver el vuelo que podía alcanzar su vestido. Luna al igual que todos los demás, adoraba a la niña.
-¿Ya llegó Harry? –pregunto Vanessa en cuanto le vio entrar.
-Sí, ya llegó. Date prisa… A ver, deja te ayudo…
Con cuidado le puso el vestido y después ambas admiraron el corte del mismo frente al gran espejo que se había colocado ahí para la ocasión.
-Te ves preciosa Vanessa
-Lo sé –respondió la muchacha con poca modestia dándose vueltas frente al espejo para verse desde todos los ángulos. –Este día todo será perfecto –añadió.
-Bueno pues Luna, Mel y yo nos adelantamos. Tienes… cerca de un minuto para bajar, no creo que quieras hacer esperar mucho a Harry.
Vanessa sonrió y las vio partir no sin antes lanzarle a Mel algunos besos en el aire. Volvió a admirarse en el espejo; tomó su ramo y dio un largo suspiro de satisfacción. Por fin se convertiría oficialmente en la señora Potter. Ya se podía imaginar a todos sus invitados con una sonrisa y observándola mientras ella bajaba las escaleras y sorprendiéndose por lo hermosa que se veía. Salió de la habitación, camino por el pasillo y empezó su descenso por las escaleras; sólo que cuando al fin pudo ver los rostros de los invitados no era nada parecido a lo que estaba dibujado en su imaginación.
Todos murmuraban y en cuanto la vieron se quedaron callados mirándose los unos a los otros con complicidad y preocupación.
Buscó a Harry con la mirada pero no era muy difícil encontrarlo ya que estaba en medio de un círculo de personas formado por Ron, Hermione, los gemelos y los señores Weasley y no le fue muy complicado deducir que ese punto era de donde todos los murmullos empezaron a surgir. La joven mecánicamente bajó el resto de los escalones y se situó frente a Harry.
-¿Por qué…?
-Mi amor, tenemos un problema –le interrumpió el ojiverde hablando con cautela.
-¿Problema? ¿Qué clase de problema? –exclamo la muchacha rompiendo la quietud de la habitación.
-Se trata de Ginny… -susurro la señora Weasley apenada. –Ella viene en camino.
-¡¿Donde?! –pregunto mirando en todas direcciones como si a pesar de las palabras intentara localizarla ahí –Se supone que ella no sabía nada de la boda ¿Quién le dijo?
-Lo siento Vanessa pero justo esta mañana llegó a visitarnos y de la emoción de verla nuevamente olvide lo que tenía que hablar y que no. Se me escapó…
-Señora Weasley, ¿Por qué le dijo? –se quejo Vanessa tratando de sonar lo menos agresiva posible lo cual significaba un gran esfuerzo para ella. –Saben que los aprecio bastante a pesar de… bueno, de ya saben que. Ustedes mismos nos otorgaron su apoyo con respecto a los problemas con Ginny. Todos los aquí presentes guardaron el secreto de nuestra boda para que estuviéramos tranquilos y evitar conflictos. ¿Sabe que es lo que sucederá ahora? ¡Ginny va a arruinarlo todo! No quiero tener problemas con nadie pero no permitiré que Ginny deshaga lo que he hecho. –y señalo los arreglos que se habían colocado alrededor de la casa
“Aunque si lo pienso bien, ya lo arruino sin haber llegado aquí. La voy a matar” –pensó la chica cerrando la mano en un puño
-Señora Weasley ¿No sabe de cuánto tiempo disponemos antes de que Ginny aparezca? Quizá nos dé la oportunidad de hablar con ella y no cause desastres. –dijo Harry colocando una mano sobre el hombro de Vanessa para que se relajara un poco.
-Harry, hablas de Ginny como si en verdad viniera a arruinar su boda… -empezó a decir Tonks
-Sabemos que viene a arruinar la boda –murmuro Vanessa.
- Tal vez solo quiere ser una invitada más, ya pasó bastante tiempo desde que ustedes tuvieron problemas
-No podemos arriesgarnos Tonks –le respondió el ojiverde y luego volvió a dirigirse a la señora Weasley –¿Sabe donde esta ella? Debió decirle algo sobre eso, de lo contrario Ginny ya estuviera aquí.
-Ella solo me dijo que necesitaba buscar a unos amigos en el Caldero Chorreante y en Hogsmade
-¿El Caldero Chorreante? ¿Hogsmade? ¿Qué más le dijo? –pregunto Harry con impaciencia.
-Nada. Después de eso desapareció en la chimenea y ya no pude preguntarle más cosas; ni siquiera sabemos dónde está viviendo o si necesita de nuestra ayuda para mantenerse –sollozo la mujer.
-Muy bien, terminemos con esto de una buena vez –gruño Vanessa y se abrió paso entre los invitados para llegar a la chimenea.
-¿Qué haces? –Harry confundido la miro y arqueo una ceja.
-Ahora que se donde esta Ginny (o donde puede estar) la interceptare para que no venga aquí... Sera una charla pacifica, se los prometo –añadió al ver las caras de los señores Weasley –Solo quiero tener tranquilidad y Ginny no se está prestando demasiado a nuestra causa.
-Yo opino que deberían esperar a lo que pase. Dudo que Ginny quiera provocar disturbios aquí en medio de un poblado muggle. –dijo Lupin pero nadie le hizo caso
-No puedes ir así –dijo Harry alcanzándola y tomándola del brazo. –Tu vestido se llenara de hollín y después te estarás quejando.
-Tienes razón, necesito cambiarme. ¡Maldición, porque pasan estas cosas! –exclamó y pareció que iniciaría alguna especie de puchero muy parecido a los berrinches de su hija. -¡Mel! ¿Dónde está Mel? –gritó un poco desesperada al recordar que (y aunque no quisiera reconocerlo) una de las principales personas que habían sido amenazadas por Ginny era su hija.
-Aquí estamos –se oyó la dulce voz de Luna desde un rincón. Vanessa y Harry voltearon en esa dirección y vieron a la rubia abrirse paso entre la gente con Melissa en brazos pero Mel crecía demasiado rápido, era probable que en cuestión de un par de meses cargarla se volvería una misión imposible.
Vanessa corrió y abrazó a la pequeña Mel. Harry se acerco a ellas y le dijo a Luna:
-¿Crees que puedas cuidarla durante un rato mientras arreglamos este problema?
-Por supuesto Harry Potter. Melissa y yo nos estamos llevando muy bien. ¿Podría darle un paseo?
-Si Luna –fue Vanessa quien contesto –Aléjala de la casa y de cualquier lugar cercano o que Ginny pueda conocer.
-Le he estado contando de los Nargles, le parece divertido –Luna dibujó una sonrisa y volvió a tomar a la pequeña en brazos –Hay un bonito lugar que me gustaría mostrarle.
-No importa el lugar, solo cuídala Luna –ordenó Vanessa –Mel, debes ir con ella, pórtate bien, solo será un momento.
-Si mami.
La rubia asintió con la cabeza y se dirigió a la salida de la casa.
-¡No! –exclamó la chica de los ojos azul zafiro y algunos dieron un saltito porque no se esperaban aquel grito. –¿Por qué no utilizas la chimenea?
-Adonde quiero ir no puedo utilizar la chimenea –dijo Luna encogiéndose de hombros –Me desapareceré en la entrada.
-Luna, no vuelvas por nada del mundo en las próximas 3 horas. Solo para estar seguros.
-No te preocupes por nada Harry –y continúo con su camino.
Antes de que desaparecieran Harry y Vanessa vieron la manita de Mel agitarse en señal de despedida. Hermione cerró la puerta asegurándose de que ningún muggle anduviera merodeando por el lugar y volvió a lado de Ron.
-Vamos –le apresuro Harry tomando su mano y llevándola escaleras arriba para que se quitara el vestido de novia lo más pronto posible.
-Por favor, que el funcionario del Ministerio de Magia no se vaya… Y si viene Ginny no la dejen que haga nada. Amárrenla de ser necesario…-dijo la muchacha mientras intentaba subir rápido pero su vestido no se lo permitía del todo; de reojo vio que Ron entornaba los ojos nada contento por sus palabras.
-¡La odio! ¿Ya te lo había dicho? ¡La o-di-o! –se quejo en cuanto entró a su habitación. -Esto es horrible Harry
-Claro, es horrible pero si algo malo ocurre será tu culpa. ¡Tú provocaste a Ginny, tú la hiciste enojar mucho más! Te dije que era mejor dejar las cosas en paz, ¡Yo te lo dije! –Harry estaba enojado y a la vez preocupado pero tenía toda la razón. La única culpable de esa situación en mayor o menor parte era Vanessa –Se que vas a negármelo pero ahora si te asusta lo que pueda hacernos Ginny.
-No estoy asustada –le respondió quitándose el velo de la cabeza. –Estoy molesta, acaba de arruinar nuestra boda
Harry puso los ojos en blanco y se aflojo el cuello de la camisa para luego quitarse el saco. Él también necesitaba estar cómodo pero ninguno de los dos pudo quitarse otra prenda de vestir porque en ese momento entró por la ventana el patronus de una liebre. Sin duda alguna el de Luna Lovegood.
-Harry, creo que nos siguieron… Estamos en Berwyn Mountains
El patronus se disolvió y los chicos se miraron el uno al otro durante una fracción de segundo con expresiones pálidas y llenas de terror y luego de eso, salieron corriendo de la habitación a toda velocidad. A pesar de que las palabras proferidas por el patronus resultaban casi imposibles por el simple hecho de que Hermione se había cerciorado de que nadie estuviera fuera de la casa, no podían ignorarlo. No estarían seguros de si se trataba de una verdad o mentira hasta que vieran a Luna y a Mel con sus propios ojos.
-¿Qué pasa ahora? –pregunto intrigado uno de los gemelos al verlos tan apresurados y con esas expresiones.
-Siguieron a Luna hasta Berwyn Mountains. No sabemos si fue Ginny ¿pero qué otra cosa podemos esperar? –le respondió el ojiverde.
-No hay tiempo de explicaciones. Harry y yo debemos irnos –Vanessa lo tomó del brazo y lo arrastro a la puerta –Y no es necesario que nos esperen porque seguramente hoy no habrá fiesta –termino de decir con los dientes apretados visiblemente furiosa.
-¡Vamos con ustedes! –exclamaron casi a coro los gemelos, Ron y Hermione.
-Como quieran –les dijo secamente.
Y una vez que los tres salieron y que Vanessa escudriñara la calle por ambos lados se desaparecieron.
******
-¡Genial, verdaderamente genial! –gritó Vanessa con sarcasmo al observar el lugar donde habían aparecido -¿Por qué de todos los lugares que existen Luna escogió precisamente este?
-Le dijiste que podía llevarla a donde quisiera siempre y cuando fuera lejos de nuestro hogar… -respondió Ron a la pregunta que la muchacha había hecho al aire y no pudo contener una risita cuando termino la frase –Parece que Luna se lo tomó muy literal.
Berwyn Mountains era un lugar situado en los límites de Inglaterra con Gales, gran parte del terreno era campo abierto que representaba las colinas de las montañas pero a lo lejos podían verse grandes árboles que cubrían el borboteo de agua proveniente de una cascada y también podía alcanzar a distinguir el cauce del rio por el cual caía el agua de la misma, y también estaba rodeado de vegetación. El clima de aquella temporada era tormentoso y lluvioso, por consiguiente, el suelo era un poco fangoso. El cielo estaba completamente nublado pero la flora variaba de tonalidades de verde, aunque el que más prevalecía era un verde oscuro brillante.
-Si están aquí hay que aprovecharlo –empezó a hablar Vanessa dedicando una mirada a la parte baja de su vestido que acababa de ensuciarse de lodo e hizo un gesto. –Tenemos que encontrar a Luna y a Mel pero no se me ocurre donde puedan estar con este terreno tan grande.
-Ron y yo podemos buscarlas por aquí –se apuntó Hermione.
-Fred y yo iremos por allá –dijo George señalando en dirección al rio.
-Tú y yo iremos a donde está la cascada. Tal vez desde allá arriba podamos verlas.
Todos asintieron con la cabeza, sacaron las varitas mágicas para estar preparados y se volvieron a desaparecer para iniciar su búsqueda.
Aparecieron en una de las principales zonas boscosas. La cascada se oía demasiado cerca así que se encontraban en el lugar correcto.
-¡MEL! ¡LUNA! ¡¿DÓNDE ESTAN?! –gritó a voz de cuello y echo a andar sin rumbo especifico pero mirando en todas direcciones buscando su objetivo.
-¡Shh! No grites. No creo que quieras que Ginny sepa que estamos aquí antes de que nosotros encontremos a Luna.
-No me importa, es más… -le respondió y nuevamente gritó -¡Ginny! ¡Si estás ahí sal de una vez! ¡Matémonos entre nosotras si quieres pero no toques a mi hija!
Pero no obtuvo ninguna respuesta así que la joven siguió su camino irregular entre musgos y fango levantando la falda de su vestido pero no para evitar que se ensuciara, sino para no pisarlo y tropezar pero fue en vano…
-¡AHHH!
Vanessa cayó de sentón en lo que parecía ser la zanja de un arroyuelo y no conforme con eso se derrapo al igual que si se tratara de un tobogán. Intentó detenerse o agarrarse de algo pero no encontró la forma de hacerlo, todo estaba muy resbaloso y no tenía cabeza para pensar en un hechizo que pudiera detenerla
-¡Harry!
-¡Ya voy! –le contesto corriendo en paralelo a la zanja y pensando también en un hechizo para detenerla aunque… en algún momento se detendría ¿no? Pensó
Pero por andarla viendo no se fijó en el camino que seguía y también cayó por otro arroyuelo conectado al principal que era por donde iba Vanessa.
-¡Auch! –exclamó al caer y sentir como un hueso de su tobillo emitía un sonido extraño y también fue golpeado en la espalda por muchas piedras pequeñas, aquello le dolería mas cuando salieran del agujero.
Vanessa murmuro maldiciones cuando de reojo vio lo que había sucedido con Harry y se le ocurrió lanzar un hechizo a los arboles más lejanos para que les cerraran el paso y ya no siguieran por aquel tobogán pero no funciono porque el árbol se desplomó después de ella y si Harry no se hubiera agachado a tiempo, le hubiese volado la cabeza.
-¡No hagas eso!
-¡Pues entonces busca la forma en que nos detengamos!
-Nos detendremos en algún momento, no te preocu…
-¡LA CASCADA! –aulló Vanessa y al momento hizo más intentos por detenerse pero solo se manchaba mas y mas de barro.
Harry cuando la escuchó volteo en la dirección que señalaba y localizó que a muy pocos metros los esperaba la fuerte corriente de la cascada.
-¡Oh no! –susurró el ojiverde y pensó que si llegaban ahí sería el fin de ambos porque les sería difícil luchar contra la corriente y lo más probable era que unos metros después cayeran por la pendiente y… -¡No! –se dijo a sí mismo. Eran magos y en el pasado estuvieron involucrados en situaciones peores, entonces debía existir la forma de que nada de lo que estaba pensando sucediera por Mel y por Vanessa. Apuntó con la varita directo a donde estaba el agua y exclamo:
-¡Glacius! –El agua donde el hechizo tocó se congeló pero solo duro unos segundos porque la corriente fue más fuerte y destrozó el hielo.
-¡No servirá Harry! –dijo Vanessa al ver lo que intentaba hacer.
-¡Si ambos lo hacemos servirá! ¡Solo necesitamos unos segundos!
-¡Glacius!
-¡Glacius! ¡Glacius! ¡Glacius!
Gritaron una y otra y otra vez apuntando al mismo punto para que por lo menos un fragmento se convirtiera en una pista de hielo. Por mucho dispondrían de un par de segundos porque si dejaban de lanzar el hechizo, este se quebraba dejando pasar nuevamente a la corriente que Vanessa también trato de detener dejando otro tronco de árbol pero no ayudo en mucho su intento.
El tobogán termino y se deslizaron por el hielo deteniéndose justo a la mitad del cauce de la cascada. Todo indicaba que lo habían logrado pero su peso y la corriente que no dejaba de correr los traicionó. El hielo se empezó a crujir, tenían que moverse muy deprisa.
-Corre a la orilla, ¡CORRE! –exclamo Harry quien ya estaba en pie cojeando, sujetando a Vanessa de las manos y literalmente arrastrándola a la otra orilla porque con el vestido no se podía poner en pie tan rápido como él. Se patinaron por el hielo y este empezó a desmoronarse.
-¡Rápido Harry! –gritó Vanessa encogiendo los pies para no caer y al final el ojiverde tuvo que saltar para aterrizar en una gran roca gris.
La joven de los ojos azul zafiro no tuvo la misma suerte que él y su cabeza se estrello contra la roca provocando que se le abriera la frente y que profiriera otra maldición en señal de queja. La mitad de su cuerpo se sumergió en el agua pero sus manos se mantuvieron firmemente agarradas a las de Harry quien por el peso estuvo a punto de caer pero como pudo atoro sus pies y con todas sus fuerzas jalo a Vanessa para sacarla del agua pero una de sus manos resbalo por sujetar su varita mágica y la chica se sumergió completamente en el agua.
-¡Vamos Vanessa! –exclamo Harry haciendo un increíble esfuerzo para sacarla aunque ahora solo tuviera una mano de apoyo.
Y lo logró.
La joven cayó encima de él pero al instante se movió para quedar boca arriba sin dejar de toser y expulsar el agua que había tragado. Harry permaneció inmóvil pero respirando agitadamente por el esfuerzo realizado.
-Gra…ci…as –articulo Vanessa con dificultad y empapada de pies a cabeza. Su voz apenas y se escucho por encima del borboteo de agua que tenían a lado suyo.
-No fue nada –Harry al hablar intento moverse pero hizo una mueca al sentir nuevamente un agudo dolor en la espalda y tobillo. Cerró los ojos para relajarse un poco y deslizo su mano para alcanzar la de Vanessa y la apretó fuertemente sin decir nada más.
¿Quién iba a creer que pasaron por toda aquella proeza si su única misión (por llamarle de alguna manera), era encontrar a Luna y Mel y llevarlas de vuelta a casa? ¿Por qué sus vidas no dejaban de ser complicadas? ¿Por qué no podían tener el futuro perfecto que Vanessa y él mismo deseaban? ¿Por qué un simple error del pasado, conjuntado con encaprichamiento y egoísmo había complicado las cosas hasta ese grado? Harry siempre había pensado que una vez eliminado Voldemort podría tener una vida de lo más normal pero en eso estaba equivocado. ¿Es que su vida siempre estaría condenada al desastre? ¿O el único desastre era el haber conocido a Vanessa?... Su vida era más o menos tranquila antes de que ella reapareciera al igual que su convivencia con los Weasley y la Orden…
Pero en ese instante sus pensamientos se detuvieron al sentir gotas de agua cayéndole en la cara para que después unos cálidos labios se posaran sobre los suyos. Abrió los ojos solo por un instante para asegurarse de que era Vanessa quien lo estaba besando y una vez que lo comprobó, levantó su mano libre para ceñirla alrededor del rostro de la joven acercándola más hacia él. ¿Cómo podía llegar a pensar Harry que el desastre de su vida era Vanessa si era la mujer que amaba con locura? Y más aun si aquella mujer le había dado una hermosa hija. El destino había jugado con él desde su nacimiento para condenarlo a lo que muchos llamarían infelicidad pero él tenia muchas cosas que agradecerle a la vida y por las cuales no debía quejarse. Podría ser peor pensó
La joven se separo del ojiverde y él pudo observar mejor su frente de la cual seguía escurriendo un hilo de sangre
-Te amo Harry… -le susurró con ojos brillosos.
En respuesta, la volvió a besar dulcemente en los labios. Y luego Harry con un poco de ayuda de Vanessa se puso de pie. Ella se miro de arriba abajo haciendo gestos e inspirando hondo una y otra vez.
-Mi vestido esta arruinado –añadió la muchacha con enojo enrollando su cabello para escurrirlo un poco.
El ojiverde la fulmino con la mirada.
-No sabemos si Mel está corriendo peligro o si Ginny piensa hacerle algo. Ni siquiera sabemos si ella fue quien las siguió. Estuvimos a punto de ser arrastrados por esta corriente… ¡¿Y TU TE PONES A PENSAR EN TU VESTIDO?!
-¡Sí! Pienso en este estúpido vestido y siento mucho controlar mis nervios de esta manera… –exclamó con la voz quebrada –pero prefiero pensar en eso que pensar en cualquiera de las otras horribles imágenes que están en mi cabeza ahora. –siguió hablando y empezó a moverse de un lado al otro alejándose de la amenazante orilla -Lo confieso, estoy muy, muy preocupada. No debimos separarnos de nuestra bebe. ¡No volveremos a hacerlo nunca! Me pone muy mal el pensar lo vulnerable que puede ser en este lugar.
Harry no supo que decirle, él también estaba muy preocupado. Vanessa prosiguió:
-Creo que este es uno de los días en que más tiempo he estado lejos de Melissa y es frustrante porque en ocasiones pasadas por lo menos sabia que se encontraba bien y ahora ¡no lo sé! Me concentre tanto en Ginny y en la boda que sin más miramientos deje que Luna se la llevara… -se detuvo con aire pensativo y cuando volvió a hablar pareció aun más desesperada. –Luna y Weasley son amigas ¿No se te hace extraño que justo después de que Luna se marchó nos mandara el patronus? ¿Y si todo esto es una trampa? ¿Y si se pusieron de acuerdo para verse aquí? –exclamó verdaderamente abrumada y Harry se asustó de verla en aquel estado.
-Tranquilízate…
-¡No!... ¡¿Y si ambas planearon todo para quitarme a mi bebe? ¿Podría Ginny hacer eso para verme sufrir? ¡No puede Harry! ¡No puede!
-Vane…
-¡Mel es mi vida y me muero si algo le pasa!... –estalló Vanessa en llanto y se dejó caer sobre sus rodillas tapando su cara con las manos para ahogar un poco sus lamentos.
Harry se arrodilló y le rodeo con los brazos dejando que de sus ojos escaparan también algunas lágrimas.
-Luna es un poco extraña y dudo que ella pudiera hacer algo contra nosotros. A ella le gustan o le llaman la atención este tipo de sitios. Ella solo quería dar un paseo con Mel, eso es todo. –trató de convencerse sin mucho éxito. –Ya verás que las encontraremos y será como si nada de esto hubiera sucedido. Luna debe de andar buscando nargles o a los Snockack de Cuerno Arrugado pero si quieres que las encontremos pronto, hay que movernos.
-Gracias Harry, gracias por siempre estar aquí cuando estoy a punto de perder la cordura. Tampoco sé que haría sin ti –La chica trató de enjugarse las lágrimas con la manga de su vestido pero lo único que logro fue mojarse aun más porque continuaba empapada. Puso los ojos en blanco y le lanzó un hechizo al vestido para que se secara y pudiera moverse con más facilidad.
-Hemos perdido mucho tiempo entre cascadas, quejas y golpes –pronunció el ojiverde señalando con la varita la frente de Vanessa -¿Te encuentras bien?
-No es nada del otro mundo. ¿Tu estas bien? Te he visto cojear.
-Creo que me torcí el pie cuando caí en ese arroyuelo. No es nada del otro mundo –repitió las palabras de Vanessa lo que los hizo dibujar una sonrisa en el rostro. –Y me golpee la espalda con unas piedras, tampoco es algo de lo cual deba preocuparme. –añadió tratando de levantarse haciendo una gran mueca de dolor que no pudo disimular.
-Déjame verte –Vanessa sin esperar a que Harry diera su consentimiento lo rodeo para verle la espalda -¡Oh por todos los cielos!
-¿Qué? –pregunto Harry ladeando el rostro para ver su cara pero no lo logro.
-Estas todo lleno de sangre –con cuidado levanto la camisa del chico y volvió a soltar una exclamación –tienes toda la espalda raspada y… tienes algunas piedras incrustadas. Esto es más que un simple golpe.
-Estaré bien, de veras. Olvida mi espalda y busquemos a Mel. –dijo Harry moviéndose y dándose la vuelta para verla a los ojos. Avanzaron un poco pero a cada paso Harry hacia una mueca por el dolor de la espalda y de la torcedura del pie. Se sintió un poco ridículo porque generalmente eran las doncellas quienes terminaban con los pies torcidos o cosas así. ¡Qué patético! pensó
-Harry, esto no está funcionando, nos movemos demasiado lento. Hagamos algo, déjame ir allá, al borde de la cascada –y señalo el rio, el rumbo de la corriente a su costado derecho y luego al frente –Para ver si desde ahí logro verlas o si alcanzo a ver cualquier cosa sospechosa. Si no veo nada volveré a ti y nos iremos a otro lado. Hemos hecho bastante ruido en los últimos minutos. No creo que estén aquí –suspiro y su rostro se entristeció
El muchacho lo medito por un instante pero luego asintió con la cabeza. Aceptando que en esa ocasión ella tenía toda la razón.
-No tardare nada, te lo prometo. –le dio otro beso en los labios y se fue al paso más rápido que le dieron sus pies.
Lo que Vanessa no sabía era que el paisaje era un poco traicionero y que la pendiente estaba más lejos de lo que ella imaginaba; así que aprovecho el viaje para gritar de vez en cuando los nombres de Luna, Melissa ¿y porque no? Alguna que otra maldición en contra de Ginny sin que obtuviera respuesta. Cuando al fin se estaba acercando al borde de la cascada lo aprovechó para hacer uno que otro cálculo. El sendero por el que ella había circulado hasta entonces, y sin que los arboles se interpusieran media por lo menos unos cinco metros, espacio suficiente para circular sin temor alguno de caer nuevamente al agua. Del otro lado del rio era más o menos lo mismo pero lo que si daba un poco de miedo era el ancho de la corriente de unos 10 metros mínimo y se asustó mucho más cuando llegó su objetivo y miro hacia abajo, aunque no tuvo el valor suficiente para acercarse al borde, desde un par de metros atrás estaría perfecto. Nunca se había imaginado que la cascada fuera tan alta. Cuando habían aparecido en el campo abierto todo parecía más pequeño pero era todo lo contrario. ¿Sesenta? ¿Setenta? ¿Ochenta metros de altura? Agitó la cabeza de lado a lado desechando la imagen de ella y Harry cayendo por la cascada.
Una muerte segura se dijo a sí misma.
No podía negar que la vista desde ahí era hermosa. Todos los arboles acomodados casi meticulosamente en torno al rio, las montañas en el horizonte con mucha nieve en la cima, las diferentes tonalidades verdes del suelo, la espuma blanca borboteando en la base de la cascada, la brisa rozándole la cara y alborotándole los cabellos. Ahora podía comprender porque Luna había llevado ahí a su hija pero mientras no tuviera a la niña nuevamente en sus brazos, la rubia también se convertía en una enemiga más.
Sin embargo, sintió una gran decepción cuando no vio nada más que arboles debajo de ella, ni siquiera lograba ver a Ron o Hermione quienes habían prometido quedarse en el campo abierto. ¡Nada!
Derrotada y a punto de volver a llorar se dio la vuelta para regresar lo más pronto posible con Harry pero de pronto un ruido entre los arboles llamó su atención, se giro para mirar del otro lado de la cascada y pudo jurar que alguien andaba ahí.
-¿Luna?... ¿Mel?... ¿Ginny? –pregunto con cautela apuntando con la varita ante cualquier cosa que pudiera ocurrir.
-¡Ey Vanessa! Qué gusto verte de nuevo–dijo una figura cuando salió de entre los árboles y Vanessa soltó un bufido al ver que no se trataba de ninguna de las personas a las que esperaba ver.
-¿Qué haces aquí Fred? –exclamo la muchacha con irritación pero relajando ligeramente su posición.
-Los andaba buscando, a ti y a Harry. –le respondió el pelirrojo con despreocupación y acercándose a la cascada. -¡Ufff! Vaya que esta alto.
-Yo que tu no me acercaría mucho –le advirtió -¿Para qué nos buscabas? ¿Ya encontraron a Luna? –pregunto con un brillo de esperanza en los ojos.
-¡Ayyy, me caigo! –grito Fred haciendo un movimiento extraño frente al borde provocando que a Vanessa casi se le saliera el corazón del susto pero un segundo después Fred se rio a carcajadas doblándose de la risa –¡Que divertido!
-Eres un tonto. –siseo con los dientes apretados.
-Al parecer la maternidad te ha hecho más susceptible a los sustos. Deberé decirle a George.-dijo aun riéndose y saltando a una piedra aun más cerca de la orilla.
-¡Que no hagas eso! –le recrimino Vanessa.
-No pasa nada, es más, deberías hacerlo tú, la adrenalina es… ¡AHHH!
-¡FRED! –vocifero Vanessa al ver que su cara perdía la risa y era reemplazada por un verdadero miedo en los ojos mientras que la piedra en la que estaba parado se movía haciéndolo perder el equilibrio sin la mayor posibilidad de recuperarlo. Se movió en un ángulo extraño, casi como si el mismo deseara lanzarse al vacio con la excepción de que un clavadista no agitaría las manos y piernas en la forma que él lo estaba haciendo.
-¡Levicorpus! –fue lo primero que se le vino a la mente apuntando directo al pelirrojo que tal y como iba cayendo, quedo suspendido en el aire; con los pies arriba y la cabeza a la altura de la de Vanessa o al menos la distancia que los separaba los hacía ver así. –Te dije que no te acercaras.
-¡Puff! Gracias Vanessa, la vi cerca –dijo Fred sin dejar de echar una mirada al precipicio.
-¿No que no pasaba nada? Eres un verdadero idiota.
-Bueno ya, no te enojes, ¿Dónde dejaste a Harry? Por lo que veo estuvieron muy ocupados. ¡Pillines! –dijo riéndose y viendo el desastre en que estaba convertida Vanessa, desde su cabello hasta los pies. –Se echaron una peleíta en lodo y un chapuzón y no nos invitaron. ¡Pero si no pierden el tiempo! –y siguió burlándose de ella. Vanessa no contesto, simplemente lo siguió mirando pero luego entrecerró los ojos y dibujo una sonrisa maliciosa en el rostro lo que lleno de curiosidad a Fred.
-¿Qué? ¿De qué te ríes? ¿Por qué me miras así? ¿No crees que deberías bajarme ya?
-Fred… ¿Qué pasaría si te dejara caer? –los ojos del pelirrojo se abrieron como platos y su boca se entreabrió incapaz de decir algo. –Digo, no hay testigos más que tú y yo. –añadió Vanessa encogiéndose de hombros y sin dejar de sonreír de aquella manera. -Un simple accidente, cosas de la vida
-¿Estas bromeando verdad? –dijo Fred recuperando su vieja expresión –Por un momento me lo creí Vanessa -se rio nerviosamente – Vamos, no seas payasa y déjate de juegos, ya entendí.
-No estoy bromeando Fred –aseguro con seriedad -Nunca había hablado mas enserio en toda mi vida. Solo es cuestión de que baje la varita mágica. ¿Qué dices, probamos a ver qué pasa?
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sandy yalek
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viernes, 17 de abril de 2009
CAPITULO 13 ¿QUIEN DESTRUYE PRIMERO A QUIEN?
CAPITULO 13 ¿QUIÉN DESTRUYE PRIMERO A QUIÉN?
En cuanto Ginny desapareció, Melissa volvió a luchar para zafarse de los brazos de su madre e ir a donde Harry estaba. Abría y cerraba sus manitas y el ojiverde pudo ver que faltaba muy poco para que empezara a llorar.
-¿Puedo? –le preguntó a Vanessa señalando a la niña y estirando los brazos para que le permitiera cargarla. Ella a regañadientes se la pasó y él de inmediato se vio envuelto por los brazos y piernas de su pequeña en señal de que no iba a permitirque se fuera de su lado.
-No me mires así –dijo Vanessa luego de observar la cara de reproche que su propia hija acababa de poner y que era idéntica a la que ella pondría con la diferencia de que los ojos en lugar de ser un profundo azul zafiro, eran de un verde esmeralda. –Tu papá tiene la culpa por desconfiar de mí –continuó y se cruzó de brazos.
-¿Podemos dejar ese asunto atrás? – se quejó Harry -Pensándolo mejor, no me importa lo que hayamos hecho el día de ayer. Me preocupa más lo que pueda hacer Ginny
-Weasley no va a hacernos nada. –le respondió la joven tomando la charola donde yacía la comida fría y llevándola a la cocina para intentar calentarla. Harry la siguió sabiendo que el uso de la magia para calentar eso era muchísimo más seguro que dejarla tocar cualquier otro artefacto de cocina. –No tiene las agallas ni la valentía para hacernos algo. Sólo habló por hablar.
-Tú no la conoces. Ella es muy fuerte y orgullosa
-Si claro, se nota que es orgullosa –se burló –Si fuera tan orgullosa como dices no hubiera venido a casi suplicarte que volvieras con ella y utilizando la difamación para lograrlo.
-Dime la verdad… ¿Utilizaste la maldición imperius en mi?
-¿No que querías dejar el asunto atrás?
Harry puso los ojos en blanco.
-¿Y si intenta hacerle algo a Mel? Tu misma te asustaste de la advertencia aunque intentes negarlo. Te vi abrazarla más fuerte en cuanto ella volteo a verla.
Vanessa no contesto y por desgracia no pudo ver la expresión que la chica ponía porque en ese momento parecía muy ocupada buscando algo en la alacena; algo que bien podía estar fingiendo con tal de no darle la cara a Harry.
-A mi bebe no le va a pasar nada –respondió al fin pasados unos minutos.
Mientras ella le contestaba, preparaba algo que Harry identifico como un vaso de leche con una tapa y pajilla ideal para que Melissa pudiera tomarlo sin problemas. Quizá no era tan pequeña para tomar biberón pero tampoco muy mayor como para tomar leche de un vaso al igual como un adulto. Ese era un detalle que se le había pasado al muchacho por completo cuando preparaba el desayuno y que en días posteriores debería tomarlo en cuenta.
-Por algo nos tiene a nosotros ¿no es así Harry? –añadió Vanessa que se dio la vuelta, alzo una ceja y extendió el vaso a donde la niña para que se entretuviera con eso en lo que su verdadero desayuno volvía a calentarse. –No sé que pienses tú pero si Weasley intenta hacerle daño a Mel soy capaz de cualquier cosa. –entrecerró los ojos y adquirió un aire pensativo. Harry de igual manera entorno los ojos pero más para averiguar qué es lo que estaba tramando la mujer que tenía enfrente. –… Es más, en este mismo momento vamos a averiguar quién destruye primero a quien
-¿Qué estas tramando? –Harry estaba un poco receloso y se negó a avanzar cuando ella lo jaló del brazo para que salieran de la cocina.
-Nada malo, solo quiero que hagamos un par de visitas.
-¿Visitas para qué y a quién? –insistió.
-Bueno, ahora que recuerdo nadie aparte de ti, Ron, Hermione, Ginny y el retrato de Dumbledore saben que yo estoy viva. Vamos a contarles a todos nuestros conocidos que regresé y que no volví sola.
No abandonaron la casa de inmediato gracias a la insistencia y al gruñido de tripas de Harry. Una hora después de que Vanessa explicara sus planes y de que todos se dieran un rápido baño y cambiado, abandonaron la casa aunque no lo hicieron juntos porque era necesario establecer un tiempo prudente de diferencia para apaciguar el golpe de la aparición de la chica. Harry se desapareció por la chimenea y Vanessa salió a pie de su casa con la manita de Mel bien entrelazada con la suya, una vez ellas estuvieran fuera y caminaran un poco se desaparecerían.
El destino fue la cocina de la madriguera pero en aquel lugar Harry dudo que fuera necesario que llegasen por separado, porque seguramente y con todo lo acontecido el día anterior, la familia Weasley debía saber todo.
La señora Weasley se encontraba en la cocina levantando los trastes sucios que sus hijos y esposo habían dejado luego del desayuno pero no vio a nadie más con ella. Levantó la vista al escuchar el ruido de la chimenea y al ver a Harry se le abrieron los ojos y dibujó una sonrisa; una reacción que no esperaba y que por tanto demostraba que Harry estaba equivocado. La señora Weasley aun no sabía nada, sin embargo no lo entendió.
-Harry, cariño. Que gusto verte. –lo saludo yendo hasta él para abrazarlo (más bien apretujarlo) y besar sus mejillas para luego hacer una valoración de su aspecto físico. -¿No quieres comer algo?
-No, no, gracias. Estee… ¿No han venido Ron, Hermione o Ginny?
-Pues Ronald estuvo aquí ayer por la tarde, buscaba algo pero no quiso decirme que era. Una vez registro toda la casa se marcho y dijo que quizá no podrían venir a la fiesta de los gemelos. Ellos se sintieron muy decepcionados de que no vinieran, tenían pensado mostrarles algo nuevo de su tienda… ¿Qué paso Harry? ¿En qué lio se metieron para faltar a un evento tan importante? –exigió saber la señora Weasley escudriñándolo con los ojos tratando de encontrar la verdad en los ojos de Harry. Tal vez ella no fuera su madre para conocerlo de arriba abajo pero lo había cuidado y querido como tal.
-¿Solo le dijeron eso? ¿Ginny no ha estado aquí? –Harry intentó mirar en todas direcciones para localizar a la pelirroja.
-Harry… dime en que lio se han metido –pidió nuevamente la mujer adquiriendo un tono severo que muy rara vez utilizaba con el muchacho.
-¿Dónde están los demás? Me gustaría hablar con todos.
-Cariño, la angustia me va a matar si no hablas de una vez pero está bien… ¡Arthur, Fred, George, Bill, Fleur! ¡Bajen ahora mismo!
-¡Estamos jugando! –respondieron todos a la vez lo que hizo gruñir a la mujer.
-¡AHORA!
Se escucharon quejas en el piso de arriba y segundos después bajaron todos saludando a Harry y preguntando por sus amigos, respuesta que el ojiverde evadió. Los gemelos también se quejaron de que faltaran a su fiesta y argumentaron que gracias a su ausencia tuvieron que probar algunos de sus productos con Hagrid y que no había sido nada agradable cuando su mama los descubrió. Al final, el muchacho reunió a la familia en la sala diciéndoles que tenía que hablar algo muy importante y que era preciso le pusieran toda su atención. Ellos aguardaron impacientes y tras dar un fuerte suspiro empezó a hablar.
-La verdad no sé como decírselos así que lo hare de la manera más sencilla y rápida que se me ocurre. Vanessa está viva.
Solo los señores Weasley parecieron poner cara de sorpresa y los demás fruncieron ligeramente el ceño.
-Demonios –susurró Harry y se golpeo la frente al recordar que muy pocos sabían de la existencia de Vanessa y otros pocos solo habían oído hablar de ella.
-¿Puede ser eso cierto? –la señora Weasley parecía muy escéptica
-¿La chica esa que mato Bellatrix Lestrange…? –dijo Fred
-¿Y por la que anduviste llorando todos estos años? –añadió su gemelo.
-Sí, ella. Viene en camino y en cuanto llegue les explicaremos como pasaron las cosas.
Es una larga historia y dudo señores Weasley que les guste lo que van a oír pero todo lo que les contemos es meramente cierto… ¿De verdad Ginny no ha venido?
Todos negaron con la cabeza y unos minutos después de incomodo silencio se asomo Vanessa por la ventana.
-¿Podemos pasar? –preguntó la joven evaluando rápidamente con la mirada a las personas curiosas que se encontraban dentro de la habitación -¿No está Ginny? Que lastima, su presencia hubiera hecho todo más… interesante.
-Pasa hija pasa –dijo la señora Weasley tras reconocer a la muchacha e hizo ademan de levantarse del sillón pero Harry se adelanto y abrió la puerta a Vane y a Melissa que al encontrarse en un lugar desconocido se aferró mas a la mano de su madre ubicándose un poco detrás de ella.
-Vamos princesa, no te escondas. Te dije que conoceríamos a nuevos amigos –indicó Vanessa y para facilitar que la pequeña quedara a vista de todos la levanto en brazos.
-¿Y esa bebe? ¿Es tuya? –cuestiono el señor Weasley y la joven asintió con orgullo.
-Oh, es hegmosa –susurró Fleur a su esposo cuando vio a la niña. –Pero nuegstra Victoire es más linda.
Con ese simple comentario supo la chica de los ojos azul zafiro que no se llevaría bien con Fleur.
-Se llama Melissa y es nuestra hija –dijo lanzando una mirada en dirección a Harry –Tiene sus ojos ¿Verdad Mel?
-¡Ey! Harry, no pierdes el tiempo –Fred estalló en carcajadas y su hermano al comprender también se rio.
-¡Yo lo sabia! Sabía que estabas embarazada cuando… bueno, cuando tú sabes –señalo la señora Weasley con tono triunfal y levantándose de su asiento para verla con más claridad -¿Cómo paso esto? Tienen que explicarme ¿Dónde estuviste todo este tiempo y porque te hiciste la muerta Vanessa? ¡Ay pero mira que niña tan linda!
-Si le contara señora Weasley… -empezó Vanessa dejando que la mujer abrazara y besara a su hija y Harry percibió una nota de dramatismo en su voz –No he estado aquí estos dos últimos años por culpa de… Ginny
Y el relato comenzó…
Vanessa conto la misma historia mientras los demás guardaron silencio, de vez en cuando alguien emitía un suspiro o un ruido de desaprobación. No omitió ningún detalle y de cierta forma parecía que se lo tenía muy bien aprendido de memoria. Al terminar de hablar, la escena de la Madriguera era muy parecida a la de Grimmauld Place con el único cambio de que la señora Weasley lloraba como Magdalena al no querer creer lo que Ginny había hecho.
-Tiene que haber un error… Harry, sabes que Ginny es una buena muchacha, ella no podría hacer nada de lo que Vanessa nos está diciendo –dijo una Molly Weasley con ojos suplicantes y deseando que Harry le confirmara que todo era mentira.
-Lo lamento señora Weasley pero Ginny hizo eso.
-Y decían que nosotros éramos los mas locos de la familia –susurro George a su gemelo tan bajo que nadie más pudo oírles.
-Eso no es lo peor señora Weasley –continuo Vanessa aun manteniendo e incluso exagerando el dramatismo. –Ginny no soporta vernos felices a Harry y a mí. Se ha atrevido a amenazar a mi pequeña Mel.
-Corazón. Eso es imposible, Ginny no se atrevería a… -gimoteo Molly Weasley pero la joven bruja le interrumpió.
-Eso dice porque no la vio esta mañana.
-Quizá solo estaba un poco nerviosa, no le hagan caso. –defendió el señor Weasley
-No estaba nerviosa. ¿Están seguros de que conocen a su hija? Nosotros estamos muy preocupados. Si ella se atreve a hacernos algo, no respondo. Mi hija es sagrada así que controlen a Ginny y díganle que si ella no es feliz nos deje ser felices a nosotros
-No se papá pero si yo fuera tu desheredaría a mi hermanita –dijo uno de los gemelos con sarcasmo pero nadie le encontró la gracia a su comentario.
Se oyó como alguien abría la puerta de la entrada y todos giraron el torso para ver al recién llegado.
-Hola a todos –dijo la ya conocida voz de Ginny Weasley que al ver a gente reunida solo levanto la mano en señal de saludo sin realmente prestar atención a las personas. Pasó de largo como de rayo por el vestíbulo y todos escucharon su correr escaleras arriba.
-¡Ginny Weasley, baja inmediatamente!
-¡Ahora no mama, estoy ocupada!
-Obedece a tu madre y ven aquí Ginny, necesitamos hablar de algo muy importante –exclamo el mayor de la familia Weasley tratando de oírse sereno.
-Está bien, está bien, solo necesito encontrar algunas cosas… -respondió irritada para luego descender –¿Ya lo saben verdad? Le dije a Ronald que aun no les viniera con el chisme pero claro, ya no se puede confiar en nadie... ¡¿Qué hacen aquí?! –grito al ver a Harry y Vanessa en la sala.
Ellos no respondieron.
-Ginny, ¿Es cierto todo lo que nos han dicho?
-Eres una… -dijo la pelirroja entre dientes dirigiéndose a Vanessa –Viniste a envenenar a mi familia.
-Yo no vine a envenenar a nadie, yo solo vine a decir la verdad. –le respondió encogiéndose de hombros pero con una sonrisa burlona en los labios –Decir la verdad no es malo, al contrario, tus padres me lo agradecerán algún día. Ellos debían saber la clase de bruja que eres.
-¡Te voy a matar! –exploto Ginny sacando la varita mágica de sus bolsillos apuntando a Vanessa que como mártir se oculto tras de Harry para protegerse y proteger a Mel.
-¡Lo ven todos! Ginny se ha vuelto loca y quiere hacerme daño. Yo no le hice nada –chillo Vanessa.
-Ya basta de drama Vanessa –pidió Harry con voz queda para que solo ella lo escuchara.
-Vamos Harry, esto se está poniendo más interesante, no lo arruines. –le contesto al oído.
-¡Debí dejar que te desangraras en el bosque. Debí dejar que te murieras! –grito Ginny de nuevo
-¡Ginny!
-¡Uy!... Hermanita, creo que mejor te llevamos afuera para que te dé un poco el aire y te relajes –Fred se levanto rápidamente de su asiento y se acerco a su hermana que en respuesta le apunto también.
-No te me acerques Fred, no quiero hacerte daño ni a nadie de ustedes. Mi único problema son Vanessa y Harry y… esa mocosa.
-Esa criaturita no te ha hecho nada –replico su madre quien volteo a ver a Mel que estaba completamente encogida en el pecho de Vanessa y oportunamente la pequeña hablo.
-Mami… tengo miedo, quieyo id a casha.
-Has espantado a mi niña con tus gritos. Eres una tonta Weasley –se quejó Vanessa abrazando a Mel y acariciando su cabello para calmarla.
–¡Ginny Weasley te prohíbo cualquier cosa que estés planeando en contra de Harry y su familia! –exclamó la señora Weasley acercándose a su hija y haciendo el mayor esfuerzo para no levantar la voz
-Ya no soy una niña, así que, lo lamento mamá… ni tu ni nadie puede prohibirme algo. Ellos tienen que pagar el daño que me han hecho. –dijo con el ceño fruncido. –Rompiste tus promesas Harry –añadió observando al ojiverde con cautela -¿Recuerdas que prometiste no hacerme llorar? ¿Cuándo dijiste que me amabas y que siempre estaríamos juntos?... Tu lo olvidaste pero yo no.
-De eso hace mucho tiempo. Estoy seguro de que esto puede terminar bien si te calmas; incluso, podríamos ser amigos –Harry se encogió de hombros –Las cosas cambian Ginny.
-Lo sé Harry. Las cosas y las personas cambian. Tú cambiaste y yo ya cambie... Adiós
Y de la misma forma en que entro a la casa se marchó. Los señores Weasley fueron tras ella gritando su nombre pero ella no se detuvo a pesar de los gritos. Sin embargo a mitad del jardín la interceptaron y desde la ventana todos pudieron observar cómo es que se iniciaba una pequeña discusión donde Ginny agitaba con odio las manos en dirección a la casa mientras que los señores Weasley hacían el intento de persuadirla y tranquilizarla. Ginny sacudió enérgicamente la cabeza y tras soltarse de los brazos de su madre, siguió corriendo para desaparecer de su vista.
-¡Ginny se ha ido! –dijo la mujer entre gimoteos cuando ambos volvieron al interior de la casa –Dijo que no piensa volver aquí ni a Grimmauld Place.
-Genial, primero se va Percy y ahora es Ginny –George bufó con enojo y se cruzó de brazos.
Vanessa y Harry se miraron, aunque el mensaje que le lanzo él a ella con los ojos, era muy claro. “A ver como arreglas este problema”
-Señores Weasley… en verdad sentimos haberles causado esta pena.
-Descuida cariño, descuida, se que teníamos que saberlo. –respondió la señora Weasley sin dejar de llorar.
-Si… bueno, pues… Harry y yo debemos irnos y gracias por comprender nuestro problema. –añadió la joven tomando a Harry de la mano
-Por si acaso Ginny vuelve díganle que… -empezó Harry pero se detuvo para inspirar hondo –Díganle que le deseo lo mejor.
Y también se fueron siguiendo el mismo camino de la pelirroja.
-Vanessa, estuvo muy mal lo que hiciste allá –le regaño Harry una vez que estuvieron lejos de la casa.
-Tu sabias lo que iba a hacer así que no te quejes. Te advertí que investigaríamos quien destruía primero a quien y creo que la respuesta es obvia. Yo gane y ella perdió. Pobrecita Ginny, ya me dio pena… -ironizo –Se ha quedado sin amigos, sin posible novio, sin familia y para variar y por voluntad propia se ha quedado sin hogar –al recordarlo se rio entre dientes.
-No es gracioso Vanessa
-Conoces muy bien mi forma de ser Harry. Siempre lo has sabido y ya sabes que si no te gusta puedes irte cuando quieras aunque no pienso repetirte mis condiciones.
Él puso los ojos en blanco y suspiró.
-Creo que con esa confrontación solo empeoraste las cosas porque si Ginny solo pretendía espantarnos, estoy seguro de que ahora si planeara algo en nuestra contra.
-No pasara nada Harry. Además, ella está sola y nosotros somos dos. Solo hay que relajarnos y disfrutar de nuestra vida y de esta pequeña princesa –besó la frente de Mel que aun parecía muy concentrada tratando de entender las pláticas de adultos –Nos espera un futuro perfecto… Ahora si te parece bien, vamos a buscar a Lupin, todos deben saber lo que Weasley me hizo.
Harry no estaba seguro de ello y sabia que para poder descartar cualquier amenaza debía dejar que el tiempo continuara su curso y esperar dos cosas. 1) Que el futuro perfecto que Vanessa dibujaba en su mente se cumpliera por el bien de todos (en especial por el bien de Melissa) o 2) Que Ginny arremetiera contra su nueva y pequeña familia provocando el caos.
Sin duda esperaba que sucediera lo primero…
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sandy yalek
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